Anthropic firma un contrato de 10.000 millones con Volta, una startup de IA que no existía hace un año


Anthropic, la empresa detrás de Claude, ha firmado un contrato de computación de 10.000 millones de dólares a seis años con Volta, una startup de nube de IA que se fundó a principios de este año. Lo adelantó Bloomberg el 4 de agosto y lo confirmaron después las dos empresas implicadas en la construcción.
El dato que a mí me parece más relevante para quien lee esto desde España: esa capacidad no se construye en Texas ni en Arizona, sino en Noruega. En concreto, en el campus de Tydal que opera Bitdeer, una empresa que hasta hace poco se dedicaba a minar bitcoin y que se ha reconvertido en operadora de centros de datos de IA. La instalación tendrá 133 megavatios de potencia bruta y funcionará con energía renovable, en un país donde la electricidad es esencialmente hidroeléctrica.
Y la otra cara de la noticia, la que explica en qué momento vive este sector: una empresa con unos seis meses de vida acaba de cerrar un contrato de 10.000 millones de dólares con uno de los laboratorios de IA más importantes del mundo.
Qué se ha firmado exactamente
El acuerdo tiene tres patas. Anthropic paga a Volta 10.000 millones de dólares durante seis años por capacidad de computación. Volta, a su vez, ha firmado con Bitdeer un arrendamiento a 16 años del campus de Tydal, en Noruega, valorado en unos 4.700 millones de dólares, con opción de renovación por otros ocho años que elevaría el total a unos 8.000 millones. Y Bitdeer es quien construye y opera la instalación física.
Estos son los datos verificados del proyecto:
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Valor del contrato Anthropic-Volta | 10.000 millones de dólares |
| Duración | 6 años |
| Ubicación | Campus de Tydal (Noruega), operado por Bitdeer |
| Potencia | 133 MW brutos, 121 MW de carga IT |
| Chips | Nvidia, arquitectura Vera Rubin |
| Entrega | Dos fases: 31 de diciembre de 2026 y 31 de marzo de 2027 |
| Salas de datos | Cuatro, repartidas a partes iguales entre las dos fases |
| Energía | Renovable, con una eficiencia (PUE) de aproximadamente 1,1 |
La instalación irá equipada con sistemas de Nvidia de la arquitectura Vera Rubin, la generación que sucede a Blackwell. Según recoge el comunicado de Bitdeer, el arrendamiento se paga a una media de unos 202 dólares por kilovatio y mes, con subidas anuales del 3 %, y viene respaldado por unos 1.300 millones de dólares en cartas de crédito emitidas, entre otros, por filiales de J.P. Morgan. No es un anuncio de intenciones: hay fechas de entrega, bancos de por medio y penalizaciones si alguien no cumple.
Volta: seis meses de vida y un contrato de 10.000 millones
Volta se fundó a principios de 2026. La dirigen Ricard Boada, exdirectivo de Brookfield Asset Management, y Sofía Gumuzio como cofundadora. Según The Register, ha levantado unos 300 millones de dólares entre su ronda semilla y la serie A, con una valoración de 2.400 millones, y entre sus inversores están Andreessen Horowitz, el family office de Michael Dell y la propia Nvidia. Forma parte, además, del programa de socios de nube de Nvidia.
Fijaos en la proporción: una empresa valorada en 2.400 millones firma un contrato de 10.000 millones. Volta no fabrica chips ni construye naves; su papel es el de plataforma financiera e integradora, la pieza que junta el capital, la energía y el hardware para que un laboratorio como Anthropic no tenga que hacerlo. Boada lo resume en una frase que recoge The Register: "la computación se ha convertido en una nueva clase de activo de infraestructura". Es decir: los centros de datos de IA ya se financian y se empaquetan como antes se hacía con autopistas o parques eólicos.
Bitdeer: de minar bitcoin a alojar la IA
La empresa que pone el hormigón es Bitdeer, una compañía de Singapur que cotiza en el Nasdaq y que se hizo conocida como minera de bitcoin. Opera en Noruega desde 2018 y compró el campus de Tydal en 2024. Su reconversión es un patrón que se repite en todo el sector: los mineros de criptomonedas ya tenían lo más difícil de conseguir —suelo industrial, acceso a la red eléctrica y contratos de energía barata—, y ahora ese acceso vale más alquilado a la IA que minando bloques.
Para Bitdeer, el arrendamiento de 4.700 millones a 16 años transforma un negocio volátil, atado al precio del bitcoin, en ingresos contratados a década y media vista. No es difícil entender por qué firmó.
El ángulo europeo: Noruega y energía hidroeléctrica
Llevamos dos años oyendo que la gran computación de IA se construye en Estados Unidos y en Oriente Medio, y que Europa se queda mirando. Este contrato no cambia el mapa él solo, pero es uno de los mayores acuerdos de computación de IA que aterriza en suelo europeo hasta la fecha, y lo hace por razones muy concretas.
Noruega ofrece lo que casi nadie más puede ofrecer a esta escala: electricidad abundante, barata y renovable —la hidroeléctrica genera en torno al 90 % de la electricidad del país— y un clima frío que abarata la refrigeración. El PUE de aproximadamente 1,1 que declara Bitdeer significa que casi toda la energía que entra se dedica a computar, no a enfriar; la media de los centros de datos estadounidenses ronda el 1,58. En un momento en que los centros de datos de IA están tensionando redes eléctricas enteras y disparando facturas de luz en varios estados de EE. UU., que 10.000 millones en computación se apoyen en hidroeléctrica noruega no es un detalle verde para la nota de prensa: es la razón de que el proyecto salga a cuenta.
La carrera por asegurar computación
Este contrato no es un hecho aislado, es un capítulo más de la dinámica que domina la IA en 2026: los laboratorios están comprometiendo cantidades gigantescas de dinero —propio y prestado— para asegurarse computación con años de antelación. Anthropic ya había cerrado a finales de 2025 acuerdos multimillonarios con Microsoft, Google y Amazon, y OpenAI acumula compromisos de infraestructura que se miden en cientos de miles de millones. Sobre de dónde sale todo ese dinero, y qué pasa si las cuentas no cuadran, escribí hace poco a propósito de los fondos de Wall Street y la burbuja de la IA.
Hay otra pieza que encaja en el mismo puzle y que se confirmó un día después: Anthropic está montando un equipo propio de diseño de chips, según confirmó la propia empresa a TechCrunch. Busca ingenieros de silicio para diseñar hardware a medida de Claude, como ya hacen Google con sus TPU y OpenAI con Broadcom. El mensaje conjunto es claro: la computación es el cuello de botella, y quien compite en la primera división de la IA —esa que enfrenta a ChatGPT, Claude y Gemini— no puede permitirse depender solo de lo que otros le vendan.
Qué pasa a partir de ahora
Las fechas están escritas en el contrato: la primera fase debe estar entregada el 31 de diciembre de 2026 y la segunda el 31 de marzo de 2027, con las cuatro salas de datos repartidas entre ambas. Son plazos agresivos para levantar 133 megavatios de infraestructura de última generación, y el sector entero va a mirar si Bitdeer cumple, porque validaría el modelo de los mineros reconvertidos.
Para el lector europeo, la señal que me parece más interesante es otra: cuando el criterio es puramente económico —energía, clima, red eléctrica—, Europa puede ganar contratos de computación de IA de primer nivel. Noruega no está en la UE, pero el argumento que ha inclinado esta balanza (renovables abundantes y frío gratis) también existe en otros rincones del continente. Veremos si alguien más lo aprovecha.
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