El fondo de IA que ganaba un 439% se ha quedado sin cartera en seis días: Wall Street empieza a dudar


El 24 de julio de 2026, Leopold Aschenbrenner escribió a sus inversores que la caída de las acciones de inteligencia artificial era "una oportunidad de compra" y les invitó a poner más dinero a partir del 1 de agosto. Cinco días después, sus tres brókeres —Goldman Sachs, JPMorgan y Bank of America— le reclamaron garantías a la vez. El 30 de julio, antes de la apertura del mercado, toda la cartera cotizada de su fondo pasó en bloque a Citadel.
Situational Awareness era, hasta ese momento, el fondo de cobertura más rentable de 2026: un 439 % en el primer semestre. Julio se lo llevó casi entero. Y no es un caso aislado: en la misma semana, las veinte mayores compañías de semiconductores del mundo perdieron 1,3 billones de dólares de capitalización, el Nasdaq 100 entró en su segunda corrección del año y una lista larga de gestoras respetables cerró el mes en rojo.
Esto no significa que la burbuja de la IA haya estallado. Tampoco significa que no exista. Significa algo más incómodo y más útil: que el dinero, que llevaba tres años sin hacerse preguntas, ha empezado a hacérselas. Vale la pena entender qué se rompió exactamente, porque el mecanismo dice más que el titular.
Qué le pasó a Situational Awareness
Aschenbrenner trabajó en el equipo de superalignment de OpenAI, del que salió en 2024, y ese mismo año publicó un ensayo titulado Situational Awareness prediciendo una aceleración radical de las capacidades de la IA. Con esa tesis montó un fondo. Arrancó con unos 225 millones de dólares y llegó a gestionar, según la fuente, entre 20.000 y 45.000 millones. Esa horquilla tan amplia es en sí misma un dato: nadie de fuera sabía bien cuánto había ahí dentro.
La estrategia era coherente con la tesis: largo en la infraestructura física de la IA —memoria, energía, nubes de GPU, mineros de criptomonedas reconvertidos en centros de datos— y cubierto con opciones de venta sobre los grandes semiconductores. Y apalancado unas cuatro veces: por cada dólar propio, unos cuatro de dinero prestado.
Lo que salió mal no fue equivocarse de dirección, sino que las correlaciones cambiaron de golpe. En julio se desplomó la infraestructura de IA mientras subía el software que servía de cobertura. Perdió en los largos y en los cortos a la vez. Con apalancamiento cuatro veces, una cartera que cae un 25 % se lleva por delante el capital entero. El fondo terminó julio en torno a un −67 %.
La lección técnica no es sobre inteligencia artificial, es sobre financiación. Aschenbrenner tenía una tesis a diez años financiada con dinero que se revisa cada día. Los prestamistas valoran la garantía por la mañana; los centros de datos tardan años en amortizarse. Ese desajuste temporal es lo que mata, no el error de análisis. Podía tener razón sobre la IA y quedarse igualmente sin cartera. Es exactamente lo que ha pasado.
No es un accidente aislado
Si fuera solo un gestor demasiado apalancado, sería una anécdota. No lo es.
| Fondo | Julio de 2026 | En el año |
|---|---|---|
| Situational Awareness | −67 % | — |
| Point72 | −3,3 % | — |
| Millennium | −2,1 % | — |
| Balyasny | −1,5 % | +1,2 % |
| Verition | −1,1 % | +4,5 % |
| ExodusPoint | −0,9 % | +3,5 % |
Las cifras de los grandes multiestrategia parecen pequeñas, y esa es justamente la señal. Estos fondos están diseñados para no moverse: perder un 3 % en un mes es, para su estándar, un mal mes de verdad. Y venían del mejor arranque de año del sector desde 2009, con un 7,4 % de rentabilidad media entre enero y junio según PivotalPath. Un mes ha borrado buena parte de eso.
El motivo de fondo es la concentración. Todo el mundo estaba en la misma operación: comprar lo que alimenta a la IA. Cuando una posición está tan poblada, no hace falta una mala noticia grande para que se deshaga; basta con que unos cuantos tengan que vender a la vez porque les han pedido garantías. Eso es lo que ocurrió a finales de julio, y por eso las caídas fueron tan verticales.
Conviene decir también lo que no ocurrió: el 3 de agosto, varias de las posiciones liquidadas habían rebotado entre un 27 % y un 41 % desde sus mínimos. Quien vendió forzado vendió en el peor momento posible. Michael Field, estratega jefe de renta variable de Morningstar, lo resumió con precisión: la caída parecía impulsada "por el sentimiento más que por los fundamentales". Traducido: fue una crisis de posicionamiento, no de negocio.
Qué significa exactamente "burbuja"
La palabra se usa como sinónimo de "esto va a salir mal" y no es eso. Una burbuja es una situación en la que el precio de un activo se separa de lo que ese activo puede llegar a generar, y se sostiene porque la gente compra esperando vender más caro, no por lo que produce.
Dos precisiones que casi nunca se hacen y que cambian la conversación entera.
Una burbuja puede ser real y la tecnología también. Los ferrocarriles británicos de 1840 fueron una burbuja monumental y transformaron el país. Internet fue una burbuja en 2000 y hoy es la infraestructura de todo. Que los inversores pierdan dinero no implica que la tecnología no sirva; implica que pagaron demasiado y demasiado pronto.
Las burbujas no siempre estallan. A veces se desinflan durante años, con correcciones sucesivas, rotación de líderes y una lenta puesta al día de los beneficios respecto al precio. Es lo más habitual, y es mucho menos fotogénico que un desplome.
En qué se parece a las puntocom y en qué no
Aquí hay argumentos serios en las dos direcciones, y me parece más honesto ponerlos juntos que elegir bando.
Lo que se parece. El volumen de inversión en infraestructura es descomunal: las estimaciones para 2026 van de los 539.000 millones de dólares de Goldman Sachs a los 870.000 millones de JPMorgan, con los grandes proveedores de nube aportando la mayor parte. Eso equivale a varias veces lo que invirtieron las telecos en el pico de las puntocom. Como entonces, se está construyendo capacidad por delante de la demanda comprobada. Y hay financiación circular: fabricantes de chips que invierten en clientes que compran sus chips, un patrón que ya se vio en 1999 con los proveedores de equipos de telecomunicaciones.
Lo que no se parece. Las empresas que lideran esto ganan mucho dinero haciendo otras cosas. Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta financian su gasto en IA con beneficios reales de publicidad, nube y software; no son Pets.com. El múltiplo de beneficios de las grandes tecnológicas ronda las 27 veces frente a las más de 50 de las puntocom. Y hay ingresos: los productos de IA generativa facturan miles de millones, cosa que en 2000 casi nadie hacía.
Lo nuevo, que no estaba en ninguno de los dos guiones. Esta vez el gasto se financia cada vez más con deuda. Los grandes proveedores de nube acumulan del orden de 460.000 millones de dólares de deuda directa, y algunas estimaciones sitúan la deuda total ligada a infraestructura de IA —incluyendo vehículos y arrendamientos fuera de balance— en torno al billón y medio de dólares. Añade el argumento que lleva meses repitiendo Michael Burry: la vida económica útil de un chip puntero es de dos o tres años, no de seis, porque la siguiente generación lo deja obsoleto. Si eso es cierto, la amortización con la que se han hecho los números es demasiado generosa y los beneficios contables actuales están inflados.
Ese es el riesgo real, y no tiene nada que ver con si ChatGPT es útil. Es contable y financiero.
Las señales que yo miraría
Sin bola de cristal, cuatro cosas que sí son observables:
- El gasto anunciado frente al ejecutado. Que un anuncio de inversión se convierta en obra y en facturación no es automático. Si empiezan a aparecer proyectos aplazados o redimensionados, es la señal más temprana.
- La vida útil que declaran en sus cuentas. Si alguna de las grandes acorta el periodo de amortización de sus equipos, está admitiendo que Burry tenía razón. Se ve en las notas de los estados financieros, no en la nota de prensa.
- Quién presta y a quién. El apalancamiento fuera de balance —vehículos de propósito especial, arrendamientos, deuda privada— es donde se acumulan los sustos. Es la parte menos visible y la que más importa.
- Si los ingresos de IA crecen más rápido que el gasto en IA. Es la pregunta que resume todas las demás. Mientras la respuesta sea que sí, hay negocio. Cuando deje de serlo, habrá corrección.
Lo que me llevo
No creo que esto sea el pinchazo. Julio fue un episodio de desapalancamiento en una operación demasiado concurrida, y el rebote de agosto lo confirma. Pero sí es la primera vez en tres años que el mercado castiga a alguien por estar demasiado convencido, y eso cambia el clima.
Si usas herramientas de IA en tu trabajo, nada de esto te afecta mañana. Los modelos siguen ahí y siguen funcionando. Lo que puede cambiar a medio plazo es el precio: buena parte de lo que hoy pagas por una suscripción está subvencionado por inversores que asumen pérdidas a cambio de cuota de mercado. Si el dinero se vuelve exigente, esa subvención se acaba. No es una razón para dejar de usarlas; es una razón para no montar procesos críticos sobre una tarifa que no puedes garantizar.
Y una advertencia de método, que va para mí el primero: el fondo que estalló lo dirigía alguien que probablemente entiende de inteligencia artificial mejor que cualquiera de los que escribimos sobre esto. Entender la tecnología no basta para acertar con el precio. Son dos oficios distintos y conviene no confundirlos.
El contexto completo del debate, con los argumentos de los dos lados, lo tienes en burbuja de la inteligencia artificial.
Fuentes
- July's AI-fueled slide hit hedge funds hard, Briefs Finance, 5 de agosto de 2026, con datos de Bloomberg y PivotalPath.
- Balyasny, Verition post July losses as AI stock selloff hits hedge funds, Bloomberg, 5 de agosto de 2026.
- Chip stocks shed more than $1 trillion as selloff hits companies powering AI boom, CNBC, 29 de julio de 2026.
- Nasdaq-100 slides into correction as global chip and memory stocks sell off, NBC News.
- AI stocks face a new risk as hedge fund leverage unwinds, Forbes, 30 de julio de 2026.
- Hedge funds caught in AI reversal as global technology stocks suffer sharp sell-off, Hedgeweek.
- El colapso del fondo de IA que sacudió Wall Street desde dentro, Bolsamanía.
- Goldman no cree que la IA sea una burbuja como la de las puntocom, pero advierte riesgos, Bloomberg Línea.
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