Google paga 1.500 millones por contratar a las 35 personas de una startup en lugar de comprar la empresa

Guillermo del Pino
Guillermo del Pino
Google paga 1.500 millones por contratar a las 35 personas de una startup en lugar de comprar la empresa

Google está negociando pagar más de 1.500 millones de dólares por Mechanize, una startup de San Francisco que tiene 35 empleados y catorce meses de vida. La información la publicó Business Insider el 5 de agosto de 2026 y la han recogido después SiliconANGLE, The Next Web y PYMNTS. No está cerrada: son conversaciones y los términos pueden cambiar.

Pero el titular interesante no es la cifra. Es que Google no va a comprar la empresa. Lo que negocia es contratar a parte de su plantilla y firmar una licencia no exclusiva sobre su tecnología. Mechanize seguirá existiendo, con su nombre y su sociedad. Los 1.500 millones son el valor del paquete completo repartido entre cuota de licencia, salarios, compensación a los fundadores y salida para los inversores.

Esa distinción parece contable y no lo es. Es la razón por la que la industria de la IA se está concentrando a toda velocidad sin que casi ninguna de esas operaciones pase por un control de fusiones. Y es un movimiento que Google ya ha hecho dos veces antes.

Qué es Mechanize y por qué la quiere Google

Mechanize se fundó en abril de 2025 en San Francisco. La montaron tres exinvestigadores de Epoch AI, la organización que se dedica a medir las capacidades de los modelos, con Tamay Besiroglu como consejero delegado. A principios de 2026 levantó 9,1 millones de dólares con una valoración de 500 millones, con Nat Friedman (exconsejero delegado de GitHub), Patrick Collison (Stripe) y el podcaster Dwarkesh Patel entre sus inversores.

Lo que hace no es un producto de consumo. Construye entornos simulados, benchmarks y sistemas de corrección para entrenar y evaluar agentes que escriben software. Es decir: fabrica los exámenes. Diseña tareas realistas de programación, define cómo se puntúa si un agente las ha resuelto de verdad, y monta el andamiaje que permite medir dónde falla un modelo de frontera. Según la descripción que ha trascendido, un solo ingeniero construye cada tarea de principio a fin —desde la idea hasta el corrector— y tarda alrededor de una semana.

Suena poco glamuroso y es exactamente lo que le falta a Google. Sus agentes de programación van por detrás de Claude Code de Anthropic y de Codex de OpenAI en adopción empresarial, y ese es hoy el caso de uso que más dinero mueve de toda la IA generativa. Para cerrar esa distancia no basta con más cómputo: hace falta saber medir bien qué está fallando. Google no compra un producto, compra criterio de evaluación y la gente que lo tiene.

Qué es un acuerdo de "hire-and-license"

El esquema tiene nombre propio en el sector: hire-and-license, contratar y licenciar. Funciona así. La gran tecnológica no adquiere la sociedad. Ficha a una parte sustancial del equipo —normalmente los fundadores y los ingenieros clave—, paga una licencia no exclusiva sobre la tecnología, y con ese dinero la empresa compensa a sus inversores. La startup queda formalmente viva, a veces con producto y clientes, casi siempre vaciada de lo que la hacía valiosa.

Google lo ha usado dos veces con resultados visibles:

OperaciónFechaImporteQué se llevó Google
Character.AIAgosto de 20242.700 M$Licencia no exclusiva y el regreso de Noam Shazeer y Daniel De Freitas
WindsurfJulio de 20252.400 M$Licencia y el fichaje de Varun Mohan y Douglas Chen para DeepMind
MechanizeEn negociación+1.500 M$Licencia no exclusiva y parte del equipo de evaluación

El caso Windsurf es el más ilustrativo. OpenAI tenía un acuerdo de compra por 3.000 millones que se rompió; días después Google se llevó al consejero delegado, al cofundador y un grupo pequeño de personas, más una licencia que dejaba a Windsurf libre de seguir vendiendo su tecnología a terceros. Cognition compró el resto de la empresa cuarenta y ocho horas más tarde. Varun Mohan dirige hoy Antigravity, la plataforma de programación de Google.

Por qué se hace así y no comprando

Aquí está el fondo del asunto, y no es un detalle técnico.

Una adquisición por encima de un determinado umbral —en Estados Unidos, del orden de 120 millones de dólares en valor de operación— obliga a notificar previamente a las autoridades de competencia y a esperar. Ese examen puede durar meses. En un mercado donde la ventaja técnica de un modelo dura dos trimestres, medio año de revisión regulatoria puede valer más que el precio de la compra.

Un acuerdo de contratación y licencia, en cambio, no es formalmente una concentración. No hay adquisición de control. No hay, en principio, notificación obligatoria. Se cierra en semanas. Y contratar a alguien es, sobre el papel, lo más normal del mundo: nadie necesita permiso para fichar a un ingeniero.

Los reguladores lo han visto venir. La FTC estadounidense investigó el acuerdo de Microsoft con Inflection AI —620 millones de licencia, más 30 millones adicionales por el compromiso de no demandar por la captación de personal, y la contratación de casi toda la plantilla de unas 70 personas, incluido Mustafa Suleyman— y abrió después una revisión del de Amazon con Adept, donde Amazon se llevó en torno a dos tercios del equipo y pagó 25 millones de licencia. La CMA británica abrió su propio expediente sobre Microsoft-Inflection. Y el Departamento de Justicia estadounidense abrió en 2025 una investigación formal sobre si el acuerdo de Google con Character.AI se estructuró precisamente para esquivar la supervisión.

Ninguna de esas investigaciones ha frenado la práctica. Se sigue haciendo, y cada vez por más dinero.

Lo diré claro porque es lo que me parece relevante: el sector de la IA se está consolidando en un puñado de manos y lo está haciendo por una vía que, técnicamente, no cuenta como consolidación. No hay que ser conspiranoico para verlo; basta con leer la estructura de las operaciones.

El otro dato: 1.500 millones entre 35 personas

Divide y salen casi 43 millones de dólares por empleado. Es un cálculo tramposo y hay que decir por qué: los 1.500 millones no son nómina. Incluyen la licencia, la compensación a fundadores y el retorno a inversores que habían puesto 9,1 millones. Y Google no ficharía a los 35, sino a "parte" del equipo.

Aun con todas esas cautelas, la magnitud dice algo real. Una empresa valorada en 500 millones hace unos meses está en conversaciones por el triple, sin producto de consumo, sin ingresos conocidos y con catorce meses de historia. Lo que se está pagando no es una tecnología difícil de replicar —fabricar entornos de evaluación no es un secreto industrial—, es la gente que sabe hacerlo bien y el tiempo que se ahorra al no tener que aprenderlo.

El contexto de esta misma semana lo refuerza. El 5 de agosto, el mismo día de la noticia, Google anunció que Jeff Dean deja la compañía tras 27 años para fundar Discovery Loop junto a Sanjay Ghemawat, Quoc Le y Oriol Vinyals, con inversión de la propia Alphabet. Demis Hassabis pasa a ser científico jefe de Alphabet y Koray Kavukcuoglu asume la investigación de frontera. En junio, la salida de Noam Shazeer hacia OpenAI y la de John Jumper hacia Anthropic tumbaron la acción de Alphabet en torno a un 5 %.

Google paga 1.500 millones por 35 personas la misma semana que pierde a la que probablemente era la más importante de todas. Esa es la foto del mercado de talento en IA en agosto de 2026: el cómputo se compra con dinero, y la gente también, pero la gente además se va.

Qué significa si usas estas herramientas

Poco a corto plazo y bastante a medio. La lección práctica de los tres últimos años es que la herramienta de programación con IA que uses hoy tiene una probabilidad razonable de cambiar de dueño, de precio o de existir dentro de dieciocho meses. No es una hipótesis: le ha pasado a Windsurf, a Character.AI y a media docena más.

La conclusión operativa que saco no es dejar de usarlas, es elegirlas con una pregunta añadida: si mañana esta empresa desaparece, ¿me llevo mi trabajo conmigo? Formatos de salida estándar, configuración exportable, nada de flujos que solo funcionan dentro de un producto concreto. La comparativa actualizada de opciones está en la mejor IA para programar.

Y una nota de escepticismo sano sobre la noticia en sí: esto es una negociación, no un contrato. Ni Google ni Mechanize han hecho declaraciones. Se ha filtrado, y las filtraciones de operaciones abiertas a veces sirven para mover el precio. Conviene leerla como lo que es: una señal muy nítida de por dónde va el mercado, no como un hecho consumado.

Fuentes

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