Google deja quitar la marca de agua visible de sus imágenes de IA, y Anthropic explica cómo funciona la que no se ve


Dos movimientos en cuarenta y ocho horas y en direcciones que parecen opuestas. Google ha anunciado que la marca de agua visible de sus imágenes y vídeos generados con IA pasa a ser opcional: si no la quieres, la quitas desde los ajustes. Y al día siguiente Anthropic ha publicado el detalle técnico de la marca invisible que lleva el texto de Claude.
Las dos noticias cuentan lo mismo desde lados distintos: la marca que se ve está desapareciendo, la que no se ve se queda. Y esa es la parte que conviene entender, porque es la que tiene consecuencias para quien publica contenido.
Qué ha hecho Google exactamente
Hasta ahora, las imágenes y vídeos generados con los modelos de Google salían con un distintivo estampado en una esquina. A partir de esta semana ese distintivo es opcional y se desactiva desde los ajustes de la aplicación, en el apartado de marca de agua.
El cambio afecta a los modelos de imagen, vídeo y audio de la casa —Nano Banana, Omni y Lyria— y llega a la aplicación de Gemini y al editor de vídeo Flow, con el buscador previsto para después. Se está desplegando estos días, así que puede que aún no lo veas en tu cuenta.
El motivo declarado por Google es el de siempre en estos casos: control creativo. Su responsable de Gemini lo ha planteado como un equilibrio entre ese control y la seguridad. Y la parte de seguridad, dice, sigue intacta.
Lo que sigue estando ahí, y por qué importa más
Aquí está el detalle que casi nadie va a leer y es el único que de verdad cambia algo.
Aunque quites el distintivo de la esquina, el archivo sigue saliendo marcado por dentro. Con dos mecanismos distintos:
| Mecanismo | Qué es | Se puede quitar |
|---|---|---|
| Distintivo visible | El logotipo estampado en la imagen | Sí, desde ahora es opcional |
| SynthID | Una marca imperceptible tejida en los propios píxeles | No con herramientas normales |
| Metadatos C2PA | Un certificado de procedencia firmado, en el archivo | Sí, es lo más frágil de los tres |
Es decir: has ganado una imagen más limpia, no una imagen anónima. Quien tenga el detector correspondiente puede seguir sabiendo que salió de un modelo de Google, aunque tú hayas quitado el sello, la hayas recortado y la hayas subido a tu web.
Google, de paso, ha anunciado que libera como código abierto una biblioteca llamada Credentio para que cualquier desarrollador pueda validar esos certificados C2PA en local. Que es la pieza que faltaba: de nada sirve firmar los archivos si comprobar la firma solo lo puede hacer el que firma.
Y el mismo fin de semana, Anthropic explicó la suya
Hace unas semanas conté aquí que todo lo que escribes con Claude lleva ya una marca invisible. Lo que faltaba era el cómo, y Anthropic lo publicó el viernes.
Funciona así: cuando el modelo tiene que elegir entre varias palabras que valen igual —un sinónimo, un giro equivalente—, esa elección no es del todo libre. Va sesgada siguiendo un patrón que solo se puede leer con la clave correspondiente. El lector no nota nada, porque no hay nada que notar: el texto es idéntico en calidad y en significado. La técnica es la misma que Google DeepMind publicó en 2024 para texto.
Tres consecuencias prácticas que salen de ese diseño:
- Editar un poco no borra la marca. Reescribir el texto entero, palabra por palabra, sí. Lo cual, como reconoce la propia Anthropic, es discutible que siga siendo un texto generado por IA.
- En código apenas hay marca. Cuando escribes una función, no hay veinte formas equivalentes de llamar a una variable: el margen de elección desaparece y la marca no tiene dónde agarrarse. Los comentarios son otra cosa.
- Todavía falta el detector. Anthropic dice que publicará una interfaz para comprobarlo. Mientras no exista, la marca está puesta pero no la puede leer nadie de fuera.
Y sigue en pie lo que dije entonces, que es lo que más se está contando mal: la marca no demuestra que un texto lo haya escrito una IA, demuestra que Claude pasó por ahí. Si tú redactas y Claude te corrige, hay marca. Si Claude redacta y tú lo reescribes entero, no la hay. No es un detector de plagio ni sirve para pillar a nadie, y conviene no confundirlo con los detectores de texto escrito por IA, que funcionan de otra manera y bastante peor.
Qué haría yo si publicas contenido
Muy concreto, porque esto se convierte en decisiones pequeñas:
- No quites el distintivo por costumbre. Quítalo si te estorba estéticamente en una pieza concreta. En una imagen de blog o de redes, dejarlo puesto te ahorra explicaciones y hoy no penaliza nada.
- Asume que el archivo va marcado igual. Publicar una imagen de IA como si fuera una foto real es cada vez peor idea, y no por moral: porque es comprobable.
- Repasa qué te obliga de verdad la ley. Menos de lo que la gente cree, y lo desmenucé en qué obliga exactamente el artículo 50 del Reglamento Europeo de IA. Lo que se multa con 15 millones es la ultrasuplantación, no tu portada de blog.
- Si trabajas con imágenes de personas, ahí sí hay que ir con cuidado. El terreno resbaladizo está en los deepfakes y el etiquetado de contenido, no en la ilustración de un artículo.
La foto general que dejan estos dos días es interesante: la industria está retirando las señales que ve el usuario y reforzando las que solo ve la máquina. Para el que publica es más cómodo. Para el que quiere saber qué está mirando, no tanto, porque la comprobación deja de estar a la vista y pasa a depender de tener la herramienta adecuada. Y esa herramienta, hoy, la tienen ellos.
Fuentes: la información de TechCrunch sobre el cambio de Google y la nota de TechCrunch sobre los detalles de la marca de Claude.
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